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MALDITA POBREZA

La hipótesis es simple, el hombre nació para crear, no para destruir y el arte lo prueba. ¿Por qué entonces nos empeñamos en dar evidencias de lo contrario? ¿Por qué después de milenios de civilización no podemos dejar de matarnos? La respuesta nuevamente está en ti. Y la propuesta es simple también.

El instrumento a elegir es libre y la orquesta social a la que pertenecemos tiene que poder interpretar una sola pieza: La paz. La obra debe comenzar, afinemos voces, mentes, teorías, métodos, valores, políticas, objetivos. Los acordes tienen que sonar armónicos y la melodía debe oírse perfecta. Me temo que si no lo logramos, el auditorio podría quedarse vacío. Y para evitarlo, sólo nos queda creer que la esperanza de tocar la pieza indicada tiene sentido. Imaginar y crear la salida. Para que tanto músicos como espectadores vivan y queden satisfechos por la magnífica y difícil interpretación.

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